jueves, julio 11, 2024
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Por: P. Rodolfo Orosco Gil

Roma, Italia.

El evangelio de hoy comienza diciéndonos que algunos griegos habían ido a Jerusalén a celebrar la fiesta. San Cirilo decía que los griegos, impresionados por las costumbres judías y el templo estaban presentes en la fiesta para honrar al único Dios verdadero. Esto pone de manifiesto que el grupo de personas que se sienten a traídas por Jesús ha rebasado los límites territoriales, pues muchos extranjeros, tienen curiosidad por conocerlo. San Cirilo comenta al respecto: “Puesto que Judea limitaba con Galilea y sus ciudades eran cercanas con frecuencia se reunían entre ellos. Y puesto que los ánimos de los adoradores de los ídolos estaban más propensos a cambiar, algunos lo hacían con facilidad. Era habitual que se adaptarán a las costumbres y honraran el nombre del monoteísmo. Estos tenían una opinión intermedia y se llamaban adoradores de Dios, por eso al ver que sus costumbres griegas no se diferenciaban mucho de las judías, solían ir a adorar sobre todo en las grandes fiestas, de manera que no ofendían a la religión judía ni a su culto, sino que honraban al único Dios de todos”. (Cf Cirilo de Alejandría, Comentario al Ev., de Juan).  Los fariseos habían dicho una vez que todo el mundo iba detrás de él y aquí parece que eso se está cumpliendo. Pues aquellos que subían al templo para dar culto, al darse cuenta que está Jesús desvían su atención hacía él. El Señor ya había anunciado el fin de ese templo y la sustitución del antiguo culto, y ahora vemos que comienzan a acercarse las ovejas que no son de ese redil.

Los griegos se avecinan a Felipe, natural de Betsaida (que significa lugar de pesca), la petición que le hacen corresponde a la invitación que hizo éste a Natanael, sin embargo los griegos no tienen que ser invitados, ellos mismos muestran el deseo de ver a Jesús. Felipe se lo dice a Andrés, y llama la atención como Felipe a diferencia de lo que hizo con Natanael de invitarlo a ver a Jesús, no quiere hacer lo mismo con los griegos, por eso entre los dos van a decírselo a Jesús. En este pasaje el evangelista nos da a entender lo difícil que fue para las primeras comunidades cristianas dar ese paso de evangelizar a los paganos, a su vez manifiesta que esto no fue una iniciativa personal sino que era algo que se debía de tomar como propósito de toda la comunidad.

Este pasaje nos revela además, que los paganos quieren participar de la vida y toman la iniciativa. Quieren acercarse a Jesús, anticipando lo que va a suceder cuando sea levantado. Es muy notorio que mientras los judíos se alejan de él, los paganos lo buscan. Jesús no habla con los griegos, se dirige a sus discípulos, es decir a su comunidad, para que comprendan que son ellos los que tendrán que realizar la misión con los pueblos paganos. Declara además que la hora anunciada desde el principio ha llegado y que en ella además se manifestará su gloria. Y esta manifestación de Jesús, es lo que hará posible la misión. No propondrá una ideología, sino el designio creador de Dios que significa la plenitud humana. Quiere devolverle al hombre su valor original en el que no hay barreras culturales ni raciales.

Respecto del grano de trigo, hay que entender que en esta declaración Jesús enseña que no se puede producir vida sin dar la propia. San Ambrosio comentaba: “Jesús da una parábola a los griegos que llegan a verle, les habla de una semilla que es sembrada y muere, que brota de nuevo como nueva vida desde el suelo y revela la naturaleza de la planta de la que vino”. (Cf. Elowsy, Joel. La biblia comentada por los Padres de la Iglesia. Ev.,de Juan 4b. pág. 96). Por eso la vida es fruto del amor, y no brota si éste no es pleno. En esta metáfora, la muerte es condición esencial para que se libere toda la energía vital, muestra además, que el hombre posee muchas más potencialidades de las que cree y que sólo el don de uno mismo las libera para que puedan ejercer toda esa eficacia. En el contexto del acercamiento de los paganos a Jesús se muestra que ellos van a ser ese fruto. La fecundidad no depende de la transmisión de un mensaje doctrinal, sino de una muestra extrema de amor. Y así el amor se convierte en mensaje.

Jesús explica que dar la vida no es una pérdida sino la máxima ganancia que se adquiere, no significa frustrar la propia vida, sino llevarla a su completo éxito. Al respecto Teodoro de Mopsuestia decía lo siguiente: “La muerte de Cristo no debe turbarnos, pues un grano de trigo es solamente uno antes de caer en tierra y descomponerse, sin embargo después de que brota multiplica su fruto mostrando ante todos la riqueza de sus espigas. Por eso cuando Cristo se somete a la pasión de la cruz será resucitado con gran gloria y cuando produzca abundantes frutos, todos lo conocerán”. (Cf. Teodoro de Mopsuestia. Comentario al Ev., de Juan, 5,12, 24). Mientras que infundir temor es la gran arma del orden injusto, pues quien no teme ni a la propia muerte, desarma a los tiranos, es soberanamente libre y está libre para amar totalmente, porque el temor a perder la vida es el gran obstáculo de la entrega. Cesáreo de Arlés en sus sermones decía: “Ama lo que es imagen de Dios. Lo que Ames es superior o inferior a ti, si es inferior, es para consolarlo, para cuidarlo o para usar de ello, pero no para atarse a ello, por ejemplo si amas el oro, no quieras atarte al oro, ¿no eres tu mejor que el oro? En verdad que éste es tierra que brilla, mientras que tú iluminas por el Señor, a él no lo hizo a su imagen y semejanza como lo hizo contigo, luego entonces lo puso por debajo de ti”. (Cf. Cesáreo de Arlés. Sermones 173, 4-5). El apego a la vida por si sola hace que no sea posible amar hasta la muerte y termina por cometer injusticias o callándose ante ellas. Para ilustrar mejor a los jóvenes que me escuchan y que crecieron con los libros y películas de Harry Potter, en libro del cáliz de fuego, Lord Voldemort revela que no pudo matar a Harry cuando éste era niño, porque su madre se interpuso entre ellos y además le dio la máxima protección: el amor, por eso el que no debía ser nombrado no pudo tocarlo y le rebotó la maldición. Creo que con este ejemplo todos los fans de J.K. Rowling, entienden ahora  perfectamente lo que dijo Jesús 2000 antes de que la escritora lo ejemplificara. Porque Cristo nos enseñó que cuando se ama, se vive en plenitud y nunca se tiene miedo de dar la vida cuando las circunstancias así lo requieran.

Quien se decide seguir a Jesús, entra en este dinamismo divino, y así donde está Cristo también está él. Sólo hay vida, realización del hombre, donde hay amor, el hombre libre creado por Jesús es dueño de su vida y por eso puede darla. San Agustín decía: “Quienes temen morir dan la impresión de amar su vida. Si los mártires hubiesen amado de esa forma su alma, la hubiesen perdido sin duda alguna. Lo que tienes se te va; si lo pierdes lo encuentras en ti. He aquí que los mártires poseyeron su alma; más como serían mártires si la hubiesen conservado? Y en el caso de que la hubiesen conservado, ¿Hubiesen vivido acaso hasta el día de hoy?” (Cf. Agustín, Sermones 331). Vivir es dar vida y la vida se tiene en la medida en que se da. La recompensa de todo esto, es ser acogido por el Padre como hijos.

Mi alma esta turbada… san Juan Crisóstomo al respecto decía: “Estas ya no eran palabras de quien los exhortaba a afrontar la muerte, eran de quien les recomendaba encarecidamente que lo hicieran. Para que no dijeran que él estaba libre del dolor humano, que le era fácil hablar de la muerte y animarlos porque él no corría este peligro, manifiesta más bien que cuando ciertamente él la temía, no se negaba a sufrirla, porque era necesaria”. (Cf. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. 67, 1). Arriesgar la vida y aceptar el sufrimiento es duro, Jesús no es un estoico. El estoicismo fue una escuela filosófica que nació en el siglo IV a. C. su nombre se deriva del griego “stoa” que significa pórtico. Este movimiento creía en el dominio total de la mente sobre las emociones, si un estoico está enfermo y esta enfermedad resulta ser incurable, el estoico la acepta y vive serenamente sus últimos días. En pocas palabras el estoicismo consideraba que la razón era el remedio para todos los trastornos de la vida. Para seguir conociendo más sobre este movimiento filosófico convendría leer la historia de la filosofía de Giovanni Reale y Dario Antisieri que podremos encontrar con mucha facilidad en las librerías. Sufrir no es fácil tampoco para él, esto nos hace darnos cuenta de la verdadera condición humana. Jesús no va a la muerte con la sonrisa en los labios, la misión es muy seria y dolorosa. La muerte que le espera a Jesús es llevada a tal extremo que es inevitable pensar lo paradójico que es, pues aquél que ofrece amor y vida es llevado a la muerte por los suyos.

Jesús pide al Padre que realice su designio en él y a través de él, manifestando su amor en su propia entrega. Así la humanidad podrá ver en la realización de su obra la acción misma del Padre. Al pedir Jesús al padre que manifieste su gloria, está pidiendo por el pueblo, por la humanidad entera, pues de esta manifestación depende la vida del mundo. Próclo de Constantinopla decía: “Llama gloria a la conversión de los gentiles, una gloria que los judíos se quitaron y los gentiles se pusieron. La glorificación se refiere a la cruz, por ella se dio a conocer el poder del Señor, pues cambió la vergüenza en gloria, el insulto en honor, la maldición en bendición, la amargura en dulzor, el vinagre en leche, la muerte en vida. Por eso desde entonces se venera con gloria la cruz, misma que abre las puerta del paraíso, conduce por el buen camino al buen ladrón, echa fuera las raíces de la enemistad, extermina a los demonios y aleja al diablo”.(Cf. Próclo de Constantinopla. Homilía sobre le domingo de Ramos, 9,3). La voz del Padre confirma la gloria que Jesús posee.

Esta voz del cielo es el segundo mensaje divino que aparece en este evangelio, el primero fue dirigido a Juan el Bautista, ahora al principio de la etapa final este mensaje anuncia a la multitud el propósito del Padre, confirmando la misión de Jesús. La multitud reconoce la procedencia celeste de la voz, para unos era como un trueno, podríamos decir, un tanto amenazante, mientras que para otros un mensaje de Dios. Jesús claramente les dice que esa voz ha venido por ellos.

El orden y el sistema que había es el enemigo de Jesús y de sus discípulos. El término príncipe de este mundo es una expresión propia de Juan. Ya en capítulos anteriores (8, 23), hacia la distinción entre la pertenencia a Dios y la pertenencia al enemigo, el diablo, llamado también el asesino y embustero. Jesús les anuncia a los fariseos que él había venido a abrir un proceso contra este orden. Negarse a sí mismo y aceptar a Jesús es ir hacia la luz. Los fariseos alardeando de conocer bien a Dios y su voluntad a través de la interpretación de la Ley han rechazado a Jesús y a sus seguidores. Pero al no aceptarlo son ellos los que han de ser arrojados fuera.

La eliminación del príncipe está en relación con la misión de Cristo, pues él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La sangre del Cordero lavará de la esclavitud del pecado. Ese príncipe es un usurpador que destruye la creación y ha de ser destronado. El mismo acto de levantar a Jesús sellará la sentencia del orden injusto. Ser levantado no significa simplemente morir, sino convertirse en potencia vivificante salvadora de la muerte.

No perdamos de vista la mistagogía que los domingos de cuaresma poseen respecto a quienes han de ser bautizado en la Vigilia Pascual, porque cada 8 días como lo hemos visto, el evangelio ha sido una extraordinaria catequesis que nos forma en la enseñanza de Jesús, para convertirse en verdaderos discípulos. Para quienes ya estamos bautizados el efecto no es menor, pues a menudo se nos olvida todo el compromiso de amor y de fe que hicimos con Jesús cada vez que recibimos algún sacramento. Es más se nos ha borrado de la mente que la confirmación nos ha hecho soldados de Cristo y un soldado que teme a la muerte no sirve para defender a su rey y a su reino. En estos tiempos es imperativo ser defensores de la vida contra toda esa cultura de la muerte que se desarrolla en todo el mundo, y que quiere imponerla como norma social, aunque esto implique una autodestrucción.

Hoy muchos jóvenes y lamentablemente los niños están creciendo siendo testigos de esas luchas en las que la defensa por la vida contra la muerte injusta y violenta son el pan de cada día. Desafortunadamente los jóvenes mal informados y desconocedores de la historia y sus riquezas, porque han botado los libros, hoy atentan contra aquello que en su momento se convirtió en símbolo de lucha y libertad contra las ataduras de la muerte de su tiempo. Es cierto que si hablamos de monumentos históricos no podemos ignorar que son piedras, sin embargo esas piedras  guardan historia, sacrificios, son símbolo de fe, de luchas, son la memoria de una comunidad, y cuando la comunidad pierde la memoria, termina por atacándose a sí misma, tal y como lo hemos visto.

Cristo hoy nos ha enseñado amar la vida, pero al mismo tiempo saber entregarla y desgastarla por lo que vale pena. Por eso ningún sacrificio, o la entrega generosa que hacen los padres hacia sus hijos es una pérdida, sino todo lo contrario. Hoy vale la pena reconocer a todos aquellos padres que en distintos momentos de su vida sacrificaron todo por los hijos, dejaron de comprarse cosas por alimentarlos o incluso hasta dejaron de comer ellos mismos; renunciaron a complacer sus gustos para que los hijos pudieran estudiar. Perdieron horas sueño, para velar el de ellos. Y esto  es también un gran testimonio de lo que significa dar la vida. Que en este penúltimo domingo de la cuaresma el Señor nos conceda vivir la vida en su plenitud.

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