sábado, mayo 27, 2023
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“JESÚS, LA LUZ, PRESENTADO POR SU MADRE”

Por: Alba Juárez Amador.

Cada 2 de febrero recordamos a María en su advocación de la Virgen de la Candelaria, aunque tenemos a Jesús como centro de la celebración en el día que recordamos su presentación en el templo, lo cierto es que cada vez más se difunde la tradición de llevar velas a bendecir, en memoria de la “fiesta de la Luz”.

La aparición de la Virgen de las candelas

Los nombres de la fiesta de la Luz o la fiesta de las Candelas manifiestan lo que debemos tener presente, es Jesús la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo viene a iluminarnos, a ejemplo de como lo hace una vela y de esto se deriva la advocación de la Virgen de la “Candelaria”.

 

Aunque no hay una fecha exacta sobre el año de la aparición de la Virgen santísima, concuerdan que fue entre el 1392 y el 1401, y que el lugar fue en la desembocadura del barranco de Chimisay, parte del territorio de la parroquia de Güimar (Santa Cruz de Tenerife, España), lo que históricamente hace que empate hace 95 años antes de la conquista de Tenerife.

Se dice que dos indios guanches que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Traía una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos, el sostenimiento de esta historia debemos considerar por el relato de Fray Alonso de Espinosa, quien lo plasmó en papel en el año de 1594:

“Iban dos pastores guanches a encerrar su ganado a las cuevas cuando notaron que el ganado se remolinaba y no quería entrar.

Buscando la causa miraron hacia la embocadura del barranco y vieron sobre una peña, casi a la orilla del mar, la santa imagen la cual creyeron estar animada.

Como estaba prohibido a los hombres hablar o acercarse a las mujeres en despoblado, le hicieron señas para que se retirase a fin de que pasase el ganado.

Pero al querer ejecutar la acción, el brazo se le quedó yerto y sin movimiento.

El otro pastor quiso herirla con su cuchillo. Pero en vez quedó herido el mismo.

Asustados, huyeron los dos pastores a Chinguano, a la cueva-palacio del mencey Acaymo, para referirle lo acontecido.

El mencey fue a ver con sus consejeros. Ella nada respondía pero nadie se atrevía a tocarla.

El mencey decidió que fuesen los mismos dos pastores ya heridos quienes la recogieran para llevarla al palacio.

Ellos, al contacto con la imagen, quedaron sanados.

El mencey comprendió que aquella mujer con el niño en brazos era cosa sobrenatural. El mismo mencey entonces quiso llevarla en sus brazos, pero después de un trecho, por el peso, necesitó pedir socorro.

Es así que en lugar de la aparición hay hoy día una gran cruz y en el lugar donde el mencey pidió socorro, un santuario a Nuestra Señora del Socorro.

La llevaron a una cueva cerca del palacio del mencey hoy convertida en capilla.

Más tarde un joven llamado Antón, que había sido tomado como esclavo por los españoles y había logrado escapar y regresar a su isla, reconoció en la imagen milagrosa a la Virgen María.

Él, habiendo sido bautizado le relató al rey y a su corte la fe cristiana que sostenía. Así llegaron a conocer a la Virgen María como “La Madre del Sustentador del Cielo y Tierra” y la trasladaron a la cueva de Achbinico para veneración pública.

La imagen fue robada por los españoles pero devuelta tras una peste que ellos atribuyeron al robo sacrílego.

Mas tarde, cuando los españoles conquistaron la isla, la devoción ya estaba allí arraigada.

En 1526 se edificó el santuario por los muchos prodigios que Dios obraba por Nuestra Señora de la Candelaria”.

Cuando la gente se acercaba a Ella, se oían armonías celestiales, se percibían aromas exquisitos y la imagen despedía una luz resplandeciente. Infundía en las personas temor y respeto, pero ellos no sabían a quién representaba.

Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife.

En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y un tiempo después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife.
Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a La Extranjera.Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora, era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Le explicó que la Virgen María era la Madre del Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese gran tesoro.
Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar en el que todos la pudieran venerar. El Rey accedió y llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo, que parecía una Iglesia natural. Antón cuidó por un tiempo de la Basílica. Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”.
En noviembre de 1826, una tormenta terrible azotó a la isla de Tenerife, llegando al Santuario de la Virgen y las aguas se llevaron la Imagen. Se hizo todo por tratar de recuperarla, pero no fue posible encontrarla.

Los padres dominicos acordaron mandar a hacer una imagen nueva. Así lo hicieron y en la festividad del día 2 de Febrero de 1830, bendijeron la nueva imagen de Nuestra Señora de la Candelaria.

Con el paso del tiempo, el cariño a la madre que los protegía fue creciendo, y fue pasando de boca en boca los prodigios que de Dios conseguía María cuando los fieles le pedían una gracia.

Los historiadores e investigadores han recopilado dos historias en la propagación de esta devoción:

  • Una nos dice que el nombre a esta advocación de María tiene su origen en el Oriente con el nombre del “Encuentro”, y después se extendió al Occidente en el siglo VI, llegando a celebrarse en Roma con un carácter penitencial.
  • La otra versión manifiesta que esta fiesta tuvo su origen en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta de las Lupercales. Esta celebración se unió más tarde a la liturgia de la Presentación de Jesús en el Templo, asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas en las manos de los fieles.

Actualmente la fiesta de la Virgen de la Candelaria se celebra, según el calendario o santoral católico, el 2 de febrero con memoria también de la presentación del niño Jesús en el templo de Jerusalén, cuyo pasaje bíblico lo encontramos en Lucas 2;22-39 y con el tiempo de purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento, lo cual podemos consultar en Lev 12;1-8.

Se piensa que la costumbre de esta fiesta llegó a nuestro país de las islas Canarias, de donde se propagó a América, incluso se testimonia que el mismo Hernán Cortés llevaba al cuello una medalla con la imagen de la Virgen de la Candelaria y aunque también los españoles trajeron consigo una figura con esta advocación, en el año de 1826 se perdió víctima de una inundación, poco después trajeron varias réplicas.

Es considerada la santa patrona de Tenerife, fue declarada patrona principal del Archipiélago Canario por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos el día 12 de diciembre de 1867 y fue coronada canónicamente el 13 de octubre de 1889.

En México, en el Estado de Veracruz, en Tlacotalpan, tienen como patrona a la Virgen de la Candelaria, el día de su fiesta la llevan con velas por el río Papaloapan; su traje es muy significativo: bajo el manto de azul profundo, lleva un vestido blanco resplandeciente, bordado con flores y espigas de trigo.

 

 

En Puebla hay diversos templo dedicados a María en su advocación a la Virgen de la Candelaria, entre ellos: en las colonias Loma Bonita, La Candelaria, Loma Linda, Roma, Xonaca y en santa María Moyotzingo, entre otras.

Oración a la Virgen de la Candelaria para peticiones difíciles

Queridísima Virgen de la Candelaria:
nos reunimos junto a ti con humildad y esperanza
pues sabemos nos amas, nos escuchas y nos das luz
en todo momento y situación,
sobre todo cuando estamos agobiados por los problemas;
hoy llegamos ante tu Imagen llenos de ilusión
con nuestra fe y confianza puestas en ti Señora,
y te traemos nuestra devoción y nuestro cariño,
acéptalos amada Virgen Santísima,
y no nos dejes sufrir más, dulce Madre nuestra.

Déjanos contemplar tus virtudes
y enséñanos a imitarlas para que seamos mejores.

Que nos parezcamos a ti cada día más,
para agradar al Señor como tú lo hiciste
y vivamos así, en paz, amor y alegría
y lleguemos luego a compartir contigo
la dicha eterna de la Gloria Celestial.

Virgen Inmaculada de la Candelaria
apiádate, Señora, y danos tus bendiciones,
porque de cuantos en ti confían y esperan,
Tú eres el mejor puerto de salvación
y con tus maternales caricias
todos recibimos los tesoros de los Cielos.

Oh, María, nuestra esperanza
nuestro amparo y nuestro auxilio,
nuestro refugio, claridad y camino
nuestra madre atenta que nos guardas y guías,
te suplicamos una vez más seas nuestro consuelo,
nuestra bendita mediadora con el Señor
y nos ayudes a conseguir solución en nuestros problemas.

Oh Virgen Santísima de la Candelaria:
más que todas las criaturas bienaventuradas:
te rogamos que hoy tu alma esté con nosotros,
líbranos, Señora, de todos los peligros,
aléjanos de enemigos, enfermedad y todo mal
y danos tu ayuda para salir de esta difícil situación
que hoy nos embarga el ánimo y nos hace padecer,
te suplicamos que nos alcances de tu Hijo amado,

Nuestro Señor Jesucristo,
remedio para salir con bien de estas dificultades:

(hacer ahora con mucha esperanza la petición)

Oh, Virgen de la Candelaria,
te damos gracias, Madre y Señora nuestra;
conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti,
somos tus hijos y nos ponemos en tus manos,
haz que con tu poderosa intercesión
sea concedido lo que solicitamos,
y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado
para que nos eduques y logres hacer de nosotros
verdaderos hijos de Dios.

Amada Virgencita haz que también nosotros suspiremos
por tener a Cristo en nuestro corazón
y así tú puedas entregarlo a Dios.

Así sea.

Rezar la siete Avemarías, Padrenuestro y Gloria.
Hacer la oración y los rezos tres días seguidos.

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