lunes, febrero 26, 2024
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Había una vez un rey que ofreció un gran premio al artista que pudiera captar en una pintura la Paz perfecta. Muchos lo intentaron.

El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo, un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban y sobre éstas un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron en la Paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas, sin embargo,  eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico.

Pero cuando el rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca donde había un nido. Allí, en medio del rugir de la violente caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido… ¿Paz perfecta…?

¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El rey escogió la segunda.

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